martes, 12 de agosto de 2014

Después de un tiempo

Decidí volver a escribir cuando la necesidad de contar algo ya no pudo mas, cuando nadie estuvo junto a mi para escucharme (no quiero que suene melodramático ni nada), sino que justo es esta hora estaba sola en mi habitación, y las ganas de decir lo que sentí solo salieron.
Hace casi 4 años decidí tomar un desafío, había tenido un par de años para pensar que me daría de comer a futuro, la vocación que con mis frutos daría sustento a mi vida tanto emocional como física. 

Para que vamos a andar con mentiras, la publicidad no fue mi primera opción (pero si las mas entretenida). Pase de querer salvar animales ( mi fobia a la piel de ellos no me dejo seguir), a salvar vidas encontrando alguna cura (saber que la química en verdad no era lo mio), hasta enseñar a muchos la historia de nuestro mundo( no tuve cabeza para tener una psu digna). Hasta que llegue aquí, un mundo en el que se puede CASI todo ( si no fuera por las reglas ), donde los sueños están para cumplirse, donde un producto o servicio puede darte ese fin ultimo llamado felicidad ( si, algo aprendí en antropología y ética). Un mundo en donde conocí personas que mágicamente se convirtieron en mis mentores y ejemplos a seguir sobre todo por su creatividad.
Si en algún momento dude, estuvo bien, pude dar sentido a varias dudas que creí "tontas" pero en realidad no lo eran. Comprendí que si no eres bueno para dibujar, puedes ser bueno para escribir, muchas veces las palabras cambiarnos.

Este desafío tiene fecha de vencimiento. Vamos por el nuevo

lunes, 7 de julio de 2014

Lo que un recorrido en transporte urbano me regaló.

Mientras dan vueltas las agujas del reloj,  imagino que algún día cada uno pueda darles en sentido contrario. de ser así la magia de borrar nuestros errores sería algo inimaginable.

“Cuenta los segundos como si fueran granos de arena en un desierto”, dijo quien soñaba con vida eterna, en cambio  el que padecía de enfermedad contaba los segundos, como tierra en el planeta. “Si que son opuestos los polos”, pensé yo.
  
Un cuento utópico donde el cielo es color del que quiere verle, donde el agua saborea el manjar de los que quieren beberla, donde una melodía es acorde al tiempo y momento del que quiere oírlo, un lugar en donde los sentido deciden si vivir o no.


El sol nunca nació donde quiso, fuimos nosotros los que le dimos dirección.