lunes, 7 de julio de 2014

Lo que un recorrido en transporte urbano me regaló.

Mientras dan vueltas las agujas del reloj,  imagino que algún día cada uno pueda darles en sentido contrario. de ser así la magia de borrar nuestros errores sería algo inimaginable.

“Cuenta los segundos como si fueran granos de arena en un desierto”, dijo quien soñaba con vida eterna, en cambio  el que padecía de enfermedad contaba los segundos, como tierra en el planeta. “Si que son opuestos los polos”, pensé yo.
  
Un cuento utópico donde el cielo es color del que quiere verle, donde el agua saborea el manjar de los que quieren beberla, donde una melodía es acorde al tiempo y momento del que quiere oírlo, un lugar en donde los sentido deciden si vivir o no.


El sol nunca nació donde quiso, fuimos nosotros los que le dimos dirección.

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