Mientras dan vueltas las agujas del reloj, imagino
que algún día cada uno pueda darles en sentido contrario. de ser así la magia
de borrar nuestros errores sería algo inimaginable.
“Cuenta los segundos como si fueran granos de arena en un
desierto”, dijo quien soñaba con vida eterna, en cambio el que padecía de
enfermedad contaba los segundos, como tierra en el planeta. “Si que son
opuestos los polos”, pensé yo.
Un cuento utópico donde el cielo es color del que quiere
verle, donde el agua saborea el manjar de los que quieren beberla, donde una melodía
es acorde al tiempo y momento del que quiere oírlo, un lugar en donde los
sentido deciden si vivir o no.
El sol nunca nació donde quiso, fuimos nosotros los que le
dimos dirección.